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Reputación

Reputación universitaria: la visión del empleador

La reputación de la universidad es un plus, pero también es importante la calidad del grado, las asignaturas estudiadas y la facultad donde hayas estudiado, ya que la reputación puede ser localizada en una facultad en concreto. Hoy en día hay una nueva tendencia a la hora de reclutar a personas. Cada vez son más los reclutadores que no están interesados en la universidad donde el estudiante ha cursado su carrera o las notas que ha sacado. Esto lo hacen para favorecer la movilidad social y evitar sesgos en las decisiones de reclutamiento.

Salvador Palmada remarca la importancia de conseguir buenos líderes. El buen líder produce resultados tangibles, generando un largo impacto. En cambio, un mal líder podría provocar grandes costes para la compañía. A la hora de encontrar buenos líderes,  Palmada nos propone seis capacidades necesarias:

  1. Obtener resultados
  2. Pensamiento estratégico
  3. Capacidad para liderar cambios
  4. Capacidad para liderar personas
  5. Capacidad para colaborar e influencias
  6. Capacidad para desarrollar a las personas y a la organización

Otro aspecto a tener en cuenta es el marco cultural, donde se valora la cultura del cliente versus la de la organización. Por un lado, se presta atención a su comportamiento en torno a las personas y, por otro, a su actitud frente al cambio. Lo que esta metodología permite es asesorar potencialmente los problemas que puedan llegar por culpa del marco cultural. Por último, la inteligencia ejecutiva tiene un gran papel, ya que es el futuro potencial y la capacidad del empresario para familiarizarse con situaciones complejas y desconocidas. A la vez, la inteligencia ejecutiva se divide en tres dimensiones:

  • Pensamiento crítico y conceptual
  • Conciencia interpersonal y social
  • Juicio de uno mismo
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Gestión universitaria

Aprender a olvidar, una clave para la formación continuada

El diario ABC publicó una nota periodística este domingo 23 de septiembre sobre la importancia de la formación continuada. Aitor Larrabe, Director de Talento de Ferrovial, destacó el importante papel de la formación continua de calidad que ofrecen lass universidades a sus graduados.

 

Por Aitor Larrabe, Director de Talento, Ferrovial

En nuestro entorno suceden muchas cosas. Todas ellas resultan importantes y, además, parece ser que pueden impactar con bastente probabilidad en nuestras empresas y trabajos.

Asimismo, se ha extendido la idea de que todos debemos saber de todo: sobre tecnología, actualidad mundial, economía, sociología…Conviene entender la globalidad y estar familiarizados con distitnos modelos de negocio. En efecto esa percepción es una realidad.

Esto se debe, en buena medida, a que cualquier tema en cualquier área puede representar una amenaza- desde la falta de liquidez de los mercados asiáticos hasta que un robot ejecute mi trabajo-; puede ser una oportunidad-esa tecnología ejecuta automáticamente la parte más tediosa de mi trabajo-; e incluso un mismo hecho, bien liderado y manejado, se convertirá en una oportunidad, pero si lo descuido- como el conocimiento de mis clientes- se transformará en una grave amenza.

En este contexto tan complejo hay, sin embargo, una sencilla solución: basta con aprender a olvidar.

Olvidar, en primer lugar, que la formación individual depende de otros

En vez de quedarnos a esperar que me «convoquen a un curso», hemos de encontrar aquello que nos impulse a avanzar, sea en nuestro trabajo actual, proyectándonos hacia un trabajo futuro o en el conjunto de nuestra vida. En general, se trata de nunca dejar de aprender.

Olvidar el paradigma de que basta con saber un poco de todo o mucho sobre algo

Los roles especializados, y también los generalistas, siguen requiriendo de profundidad y cierta perspectiva. Se trata, al final, de diferenciar entre los temas de los cuales debemos conocer al menos algo y aquellos en los cuales no hay más opción que ser expertos.

Olvidar que solo se aprende «en el trabajo»

Con frecuencia, las personas que más aportan a la empresa son aquellas que incorporan distintas perspectivas en su vida, de modo que lo aprendido en un entorno lo aplican también a otro. Esa competencia, que podríamos llamar «reconocimiento de patrones», genera, por ejemplo, la capacidad de trasladar aspectos del deporte a la propia empresa, o de trabajos de voluntariado al ámbito profesional (y viceversa), de la educación de los hijos a la gestión de equipos, etcétera. Si permanecemos atento a nuestra vida personal, nos daremos cuenta de que existen infinidad de aspectos con aplicación en la esfera laboral.

Olvidar que formarse solo implica pensar

Por ejemplo, si sabemos que un buen gestor de personas requiere de un entorno de confianza para sacar el mayor partido a las ideas de su equipo, no vale solo con pensarlo. Es necesario «pasar a la acción». Hace poco escuché decir: «No es posible dirigir (maniobrar) un coche aparcado. Hace falta movimiento para poder hacerlo».

Olvidar la tendencia a no reflexionar

Parece que estamos abocado a ello por la velocidad y complejidad que nos rodea. No obstante, es bueno revisar la dirección e intención de nuestras acciones, el modo de ejecutarlas y confirmar, además, que se encuentran alineadas con los objetivos previos. Este ejercicio debe ser constante, de modo que ajustemos nuestras acciones tanto desde el éxito como desde el fracaso. En último término, si lo que hacemos no lo vemos ni como éxito ni como fracaso…puede que lo que estemos haciendo no merezca la pena.

Se trata, a fin de cuentas, de observar, escuchar, enseñar y fallar- por qué no- pero con inteligencia. También de hacer acopio de humildad para aprender siempre. En especial, en aquellos campos que no dominamos. Y asegurarnos de que existe una intención en todo aquello que ejecutamos- aunque solo sea el mero disfrute-, sin perder de vista el valor de compartir nuestros conocimientos con otros.

A esta lista de acciones imprescindibles se suma, para quienes tienen la responsabilidad de liderar personas, una tarea adicional: afianzar un entorno de respeto e incentivo al aprendizaje, así como mecanismos que faciliten la incorporación de todo ese bagaje y que ayuden a que el talento de las personas llegue a los ámbitos clave para la empresa.

En el apoyo al aprendizaje permanente, las universidades son protagonistas por su capacidad para ofrecer a sus graduados una formación continuada de calidad. De este, y otros aspectos cruciales, trataremos en el congreso BUR (Building Universities’ Reputation), que tendrá lugar los días 2 y 3 de octubre en el campus de la Universidad de Navarra en Madrid.

 

Artículo de opinión escrito en ABC – Empresa, el día 23 de septiembre de 2018

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Reputación

¿Qué es la reputación universitaria? Los estudiantes dicen lo que piensan

Varios estudiantes de la Universidad de Navarra mostraron su opinión respondiendo a la pregunta de: ¿Qué representa la reputación universitaria para el alumnado? Lo interesante de esta muestra, y que garantiza la diversidad de las opiniones, es la internacionalidad de la misma universidad.

Los estudiantes hablaron de las grandes facilidades que da la universidad para poder sacar el máximo provecho de la etapa universitaria, como por ejemplo las excelentes instalaciones y las constantes ayudas de la universidad para el quehacer diario del estudiante. Otro aspecto es la exigencia y el constante reto a los alumnos por el propio bien de ellos. También la facilidad y el orgullo con que los estudiantes se identifican con la misión y visión de la universidad, que tiene que fin, el lograr mantener ese acercamiento al centro de estudio durante toda la vida.

Uno de los aciertos que tiene la Universidad de Navarra desde el inicio de la misma, fue el compromiso con las personas de bajos recursos y que querían estudiar. El dinero no se vuelve una barrera para no poder estudiar, con esfuerzo y trabajo, todo se alcanza. Para gente con esta actitud, la universidad proporciona toda la ayuda necesaria.

La universidad se vuelve el lugar de encuentro para estudiantes interesados, abiertos y con ganas de hacer contactos. Es un lugar en donde las facilidades para fortalecer el futuro profesional y personal están disponibles; el que no las busca, no ha sabido aprovechar al máximo esta etapa.

La universidad es saber que los profesores, docentes, investigadores están al servicio del estudiantado en todo momento y lugar.

Para finalizar, la universidad no terminar con a la graduación, sino que ésta, da la oportunidad de seguir vinculado y en contacto con una inmensa red empresarial de contactos. Aquí se evidencia el verdadero enriquecimiento integral que una buena institución universitaria pueda brindar a cada uno de sus alumnos.

Puedes descargarte el PDF en inglés con los resultados de la encuesta.

 

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Reputación

El marketing y la educación superior

«La reputación se ha vuelto vital, en un nivel institucional, para las universidades porque no quieren estancarse, quieren crecer». Mark Sudbury empieza, de este modo, su intervención en el congreso BUR 2017, con la que encamina su tesis sobre el marketing, la reputación y la educación

Mark Subdbury habla del nuevo contexto en el que se encuentran las universidades, este ha generado que las instituciones se centren en el lado empresarial y se focalicen más en el lado «marketiniano». A lo largo de su conferencia habla de las «4ps» del marketing mix y de que tres de esas tienen una actividad limitada dentro del ámbito de las universidades. Actualmente, las universidades están más centradas en la promoción, sin embargo, es interesante ver como las otras «3ps» van tomando más importancia; como, por ejemplo, pensar el «producto» que ofrece la institución.

El presidente de Global Engagement de St Mary’s University, Mark Sudbury, hace incapié sobre la idea de que las universidades se han vuelto más colaborativas. Con una actitud más de colaboración que de competencia. Y como key issue expone que, para llegar a la colaboración, es necesario tener una buena reputación.

Como ideas clave de la conferencia se llega a la conclusión de que el marketing es algo que ha ido apareciendo poco a poco a lo largo del tiempo y se ha convertido en algo muy relevante. La relación entre la educación, la reputación y el marketing, cada vez más, es algo innegable.

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Reputación

Dos factores clave para entender la reputación universitaria

La Universidad tiene como fin colaborar en la formación de ciudadanos democráticos a través de sus dos principales funciones: la social y la cultural. En esta perspectiva, la Universidad se re-plantea constantemente cuestiones de gobierno y gestión, e introduce reformas que acompañan a los diversos fenómenos transversales que forman parte del quehacer mundial de la educación superior en el siglo XXI.

En ese escenario, la función social de la universidad adquiere un papel decisivo en la generación, promoción y difusión de conocimientos mediante la investigación y el fomento de la interdisciplinariedad. Sin embargo, el reto quizá de más calado al que se enfrenta la universidad como institución académica, es la calidad educativa entendida en términos de reputación.

Es por ello que una preocupación constante de los gobiernos de diversos países es si sus instituciones educativas universitarias tienen una posición destacada en los rankings. Además, los académicos usan esas posiciones como índices de calidad de sus sistemas universitarios y los dirigentes de las universidades incorporan la gestión de la imagen y de la reputación para atraer estudiantes, profesores y recursos para la investigación. Todo ello lo reflejan los analistas socio-políticos Pérez-Díaz y Rodríguez en su investigación sobre reputación de las universidades.

Para responder a la pregunta de por qué es importante la reputación universitaria, en la discusión y gestión de una institución educativa superior, conviene apuntar a dos factores claves:

1) La competición, entendida como las diversas transformaciones en las que están inmersas muchas universidades, que les llevan a pugnar por más estudiantes, mejores profesores y más recursos financieros.

Las causas que fomentan esta competición son el decrecimiento de los fondos públicos para las universidades y, concretamente, las reglas de distribución de esos fondos destinados a la investigación. En ese escenario y debido a que se ven abocadas a competir entre sí, la universidad necesita comprender cómo son percibidas por sus diversos públicos.

En este punto, la variedad de públicos y de ámbitos hace referencia a las diversas funciones que puede cumplir la universidad. De allí que una universidad puede tener buena reputación como una universidad que hace una investigación de calidad; que prepara excelentes profesionales para el mercado laboral; que brinda una formación liberal a sus alumnos o que contribuye a desarrollar una ciudadanía más cívica y responsable entre sus alumnos, entre otras facetas.

2) Los rankings, entendidos como las distintas medidas y métricas de la reputación que despiertan una discusión amplia sobre la universidad.

Entre estas medidas, debemos distinguir los factores objetivos (los que reflejan en la medida de lo posible la realidad de la institución educativa) y los factores subjetivos (los que modulan los intereses, las expectativas o percepciones de quienes emiten los juicios). Ambos deben formar el conjunto de medidas disponibles para entender y explicar las estimaciones que hagan de la reputación los distintos públicos.

En conclusión, la competición y los rankings son dos factores que conducen a una de las discusiones actuales más ricas en el mundo de la educación superior: la reputación como calidad percibida.

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Gobierno universitario

El futuro de la Educación Superior

¿Cómo formar a alumnos internacionales? ¿qué estrategias debe adoptar la universidad en un entorno global? ¿cómo afrontar los retos de la digitalización?

Nigel Healey, vicerrector de la Universidad Nacional de Fiji y presidente del comité de conferencias académicas internacionales QS-APPLE, aborda en este video la internacionalización, estrategia y futuro de la universidad.

Los temas de investigación del profesor Healey están enfocados en la internacionalización de la educación superior, la educación transnacional y la política y gestión de la educación superior. 

Antes de la Universidad de Fiji, Healey fue vicerrector de Relaciones Internacionales y Decano de la Facultad de Negocios, Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Nottingham Trent (2011-16), Vicerrector y Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Canterbury (2004-11), Decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Metropolitana de Manchester (2000-04), Jefe del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Metropolitana de Manchester (1996-2000) y Director del Centro de Estudios Económicos Europeos de la Universidad de Leicester (1990-96). Además, ha ejercido como asesor de política económica del Primer Ministro de Bielorrusia y del Viceministro de Economía de la Federación Rusa.

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Reputación

“Las universidades están cansadas de los ránkings”

El País entrevistó en 2017 a Louise Simpson, la máxima responsable de The World 100 Reputation Network, asociación internacional que aglutina a directivos de estrategia, comunicación, marketing e internacionalización de instituciones académicas de 19 países.

Ha liderado investigaciones y estudios de consultoría de universidades y cuerpos de gobierno de Gran Bretaña, Japón y Europa. Ha concluido una tesis (MPhil) sobre cómo se mide la reputación y el impacto de las clasificaciones en la reputación de la enseñanza superior realizada en el Manchester Business School.

Antes de dedicarse a la consultoría, Louise fue director de comunicaciones de la Universidad de Cambridge y trabajó allí durante 10 años, en el campo de asesoramiento sobre relaciones públicas y asuntos públicos de la universidad y los colegios.

https://elpais.com/economia/2017/04/11/actualidad/1491908771_181493.html

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Reputación

¿Cómo logramos que nuestros estudiantes sean embajadores de la universidad?

¿Cómo tenemos que trabajar si queremos que nuestros alumnos sean embajadores de la universidad? ¿Cómo pueden los equipos de comunicación contribuir a la mejora de la reputación de sus universidades? Recordamos algunas ideas de Mark Sudbury, presidente de Global Engagement de St Mary’s University, para sacar el máximo partido a una buena estrategia de comunicación con alumnos.

En primer lugar, el estudiante debe sentirse a gusto en la universidad, que se le permita vivir una experiencia universitaria plena. Para ello, hace falta que todos aquellos que forman parte del ecosistema  universitario ayuden a que la vivencia sea la mejor posible.

Por otro lado, es importante involucrar a los alumnos en eventos en los que ellos sean los embajadores de la universidad. Actividades o situaciones en la que puedan hablar de primera mano con futuros o posibles estudiantes. La idea clave es demostrar a los alumnos que tienen muchas oportunidades y que la universidad no les dejará solos.

Como última idea a destacar, Sudbury habla de la necesidad de encontrar una buena estrategia de comunicación. Hay muchas cosas y muchas oportunidades pasando alrededor, pero es necesario que la universidad tenga clara cuál va a ser su línea estratégica para así saber cómo actuar.

La clave de todo está en conectar la estrategia con lo que comunica la Universidad, considerando sobre todo aquellos mensajes que transmiten la historia de la universidad.

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Reputación

¿Y qué hacemos con los rankings?

Los rankings universitarios desempeñan un papel vital en la conversación sobre reputación y calidad universitaria, desde el nacimiento del U.S News & World Report en 1983.

En principio, cualquier persona puede acudir a cualquier ranking para tener estimaciones de la reputación de una universidad. Sin embargo, la forma tan simplificada en la que son accesibles así como la forma en la que se estandarizan las evaluaciones de calidad a una única cifra, convierten esta herramienta en un arma de doble filo.

Víctor Pérez-Díaz y Carlos Rodríguez[1] consideran, en el Position Paper del Building Universities Reputation 2015, que los rankings permiten otorgar luces a un proceso que en muchos países suele llevarse a oscuras.

Pero cada ranking no es igual. Por ejemplo, si nos interesa medir la reputación de investigadores y profesores, consultaremos el Times Higher Education que desde el 2010 evalúa a otras universidades tanto en su función investigadora como de enseñanza; en cambio, si somos futuros alumnos, el U.S News & World Report es un instrumento clave para elegir la universidad que nos formará como profesionales.

El Times Higher Education sirve para medir la reputación de investigadores y profesores; el U.S. World & Worls Report, para elegir la universidad

 

Pero, atención, los rankings a pesar de ser fuente y medida de reputación reciben tres críticas principales:

  1. El exceso de indicadores de input y outputs que no son relativos a  factores clave de la reputación como la actividad de los antiguos alumnos o el entorno de la universidad.
  2. La simplificación de la reputación universitaria a una única variable: la puntuación en el ranking.
  3. La falta de exactitud en las ponderaciones para construir el indicador resumen. Es decir, a veces se otorga más peso a la investigación que a la enseñanza, otras el juicio de los profesores o directivos importa más que los indicadores objetivos, entre otros.

Dos efectos perjudiciales

Asimismo, Pérez-Díaz y Rodríguez hacen mención a dos efectos no deseados sobre el uso de los rankings que debemos tomar en cuenta. En primer lugar, la cristalización de la reputación, que responde a cómo para los encuestados en un ranking puede pesar en su juicio los primeros rankings publicados, por lo que, aunque los datos objetivos de la universidad hayan cambiado, las opiniones quedan ancladas a estimaciones de reputación anteriores.

El segundo efecto está relacionado con la posibilidad de estimular formas de competición entre universidades que no son deseables. Por ejemplo, se puede desvirtuar el proceso de selección de estudiantes, despistando a las universidades públicas de su meta tradicional de proporcionar acceso a la universidad a todos los estudiantes cualificados. También pueden contribuir a una carrera por la reputación con efectos tales como la inflación de los costes, la creciente desigualdad de ingresos entre las distintas instituciones y una mayor estratificación de las universidades según la composición social de su alumnado. Otros rankings, con distintos indicadores y ponderaciones, formarían según los autores, una forma de competición más saludable.

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NOTAS

[1] Analistas Socio-Políticos y autores en el 2015 del Position Paper sobre Reputación de las Universidades para el primer congreso internacional Building Universities Reputation

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Reputación

Los alumni, embajadores de la reputación de la universidad

Una experiencia del estudiante es positiva y memorable, crea un sentido de pertenencia que tiene vocación de permanencia

Si tomamos como punto de partida la definición de reputación como “calidad percibida”, la buena imagen de las instituciones universitarias tiene una base objetiva -la calidad de la labor  académica-  pero requiere también de un buen trabajo de comunicación.

El cultivo de la reputación necesita una visión de 360 grados, una mirada que incluya a los diferentes stakeholders de la universidad: alumnos; empleados; empresas y empleadores; reguladores; entorno, entre otros. La universidad mantiene relación y establece un diálogo con esos grupos de personas, les informa y tiene en cuenta su opinión y sus expectativas; la universidad enseña y a la vez aprende.

El vínculo del alumni nace y se fortalece sobre todo en su paso por la universidad. Si la experiencia del estudiante es positiva, memorable, se crea un sentido de pertenencia que tiene vocación de permanencia. Ese vínculo afectivo o moral fomenta en el estudiante un sentido de responsabilidadque le lleva a poner los medios para ayudar a las siguientes generaciones de universitarios. Así, los alumni se involucran de diversas maneras, participando en actividades curriculares o extra curriculares, compartiendo su experiencia, ofreciendo su consejo.

De entre las muchas y variadas formas de colaborar, hay dos que merecen particular mención: una es la ayuda al empleo, que es uno de los temas de preocupación más serios de los universitarios; y otra es la contribución económica, tanto en forma de becas como con otras modalidades, especialmente las que facilitan la financiación de la investigación.

Pero la universidad no puede limitarse a pedir ayuda a los alumni. En virtud de esa relación que perdura, la universidad tiene que  aportarles algo relevante. Las nuevas tecnologías hacen posible que se les ofrezca formación profesional permanente, oportunidades de especialización, tanto de modo presencial como digital. También los alumni son sensibles a la carrera profesional, no solo para el primer trabajo, sino también en otras fases de la trayectoria vital. Además, la  universidad propicia ocasiones de networking profesional y momentos que sirven para mantener vivas las relaciones personales que surgieron durante los años pasados en el alma mater.

La relación con los alumni lleva consigo un trabajo articulado, que comienza con la adecuada atención a los estudiantes, continúa con una comunicación permanente con ellos al abandonar las aulas, requiere un buen servicio de carreras profesionales, en estrecha relación con las empresas y una cartera actualizada de actividades de formación permanente.

Por la movilidad de los alumni, la atención de estas tareas no es posible sin un buen soporte tecnológico y una adecuada organización, especialmente de los aspectos económicos y financieros ligados a la captación de fondos.

El vínculo de la universidad con los estudiantes permanece en el tiempo. Cuidar la relación permite que la universidad siga aportando a sus alumnos, y que los alumni contribuyan a la universidad donde se formaron. Si se logra un vínculo estable y satisfactorio para todos, los alumni son factores activos de la reputación de la universidad. Son sus mejores embajadores ante otros posibles alumnos, donantes y empleadores. Un alumni comprometido es un indicador incuestionable de calidad.

Este 2, 3 y 4 de octubre, durante el congreso Building Universities’ Reputation 2018 se plantearán estos temas y otros similares. Además de contar con ponentes internacionales con experiencia, la participación de los asistentes será fundamental para enriquecer el programa. Una ocasión única de potenciar la relación de la universidad con sus alumni.